El objetivo de la ciencia económica es intentar resolver "el problema económico", buscando la forma más eficiente y ecológica de producir bienes y servicios requeridos por la sociedad para satisfacer sus necesidades, considerando que los recursos disponibles siempre son escasos.
Un proyecto es considerado la "unidad mínima de inversión" de recursos en una economía, en ese sentido, no es un ente aislado con autonomía propia para funcionar sino que está insertado en un contexto, por lo que su diseño debe encajar dentro de los lineamientos generales de política económica de cualquier Estado. Se considera al proyecto como la "brújula del empresario" en la medida que proporciona elementos de evaluación indispensables para dar una respuesta acertada a los desafíos del mercado.
Es necesario considerar que la prioridad de todo proyecto de inversión privado, como unidad primaria de inversión, es en primer lugar: el satisfacer una necesidad humana de manera eficiente, mediante la producción de bienes y servicios, siguiéndole luego, el obtener una rentabilidad financiera aceptable para los inversores, que le permita cubrir los costos, recuperar la inversión y seguir produciendo.
Cambiar el orden de prioridad revela una "falta de ética y sentido empresarial" que puede ser la causa principal del fracaso de muchos proyectos. Es necesario aclarar que el manejo eficiente de los recursos escasos, presupone la preservación de la calidad del bien a producir, entendida ésta como atributo inmanente a su esencia y no como característica que pudiera desmejorarse en un momento determinado, a fin de lograr eficiencia en los costos. En un mercado competitivo no serían posibles tales prácticas, pues expulsaría al productor que actuara de esta manera.
Si los recursos disponibles por una persona o una empresa fueran ilimitados no habría necesidad de manejarlos eficientemente, por lo que no habría que jerarquizar y seleccionar las mejores propuestas de inversión; la evaluación de proyectos instrumento empleado para ello, por tanto no existiría.
Para lograr satisfacer las necesidades, el proyecto debe inmovilizar recursos-inversión- que permitirán generar ingresos que a su vez cubrirán los costos operacionales, que proveerán al proyecto de rentabilidad triple: económica, social y financiera, que será la que le permitirá sostenerse en el tiempo.
La triple factibilidad de un proyecto, es necesario destacarla ya que hay la tendencia a poner énfasis únicamente, en su evaluación financiera, dejando de lado incluso hasta ignorando su rentabilidad económica y social, desvirtuando de esta manera, la esencia del concepto de evaluación de proyectos.