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¿Porqué existirán
sociedades que giran hacia su autodestrucción en vez de
dirigirse hacia el progreso saludable de excelencia,
innovación y anticipación?
¿Será necesario cambios en
la cultura organizacional y/o gerencia estratégica
de dichas sociedades?
¿Será necesario un nuevo
liderazgo basado en principios para influir sobre nuestras
relaciones, organizaciones, empresas, familias y sociedad en
general para que aprendamos a influir con honradez?
¿La respuesta estará en
cada uno de nosotros o en la modernización de nuestros
países?
Al respecto una cita
antigua dice: << Un hombre es sabio, mientras busca la
sabiduría. Cuando cree que la ha encontrado, se convierte en
un tonto >>.
Para comentar estos
aspectos en el presente artículo nos referiremos a la
interesante obra del Dr. Blaine Lee, de Covey Leadership
Center, sobre El Principio del Poder (1), quien cita en su
libro, que Winston Churchill observó: "Cuando alguien llega
a la cúspide del poder y ha vencido muchos obstáculos,
existe el peligro de que se convenza de que puede hacer lo
que desea, que cualquier punto de vista personal es
necesariamente aceptable y se puede imponer sobre sus
subordinados".
Bajo estas circunstancias,
podría ejercer fuerza adicional, obligando a los demás a
hacer lo que él desea, o bien regatear o negociar para
obtener mejores opciones. Pero sin entender lo que está
sucediendo, comienza a perder poder con rapidez conforme sus
acciones se vuelven fútiles, irritantes e ineficaces. Sus
esfuerzos podrían entonces debilitarse e incluso ser
saboteados por aquellos sobre los que quiere influir.
En la mayoría de nosotros,
el referido autor señala, existe una inclinación natural al
llegar a un puesto en el que pensamos o sentimos que tenemos
autoridad sobre los demás, o que se nos autorizó u otorgó
poder sobre otros, a utilizarlo para aprovecharnos de ellos
y así obtener lo que queremos. Observando la naturaleza
humana una y otra vez, queda claro que la mayoría tenemos
tendencia a dominar a los demás cuando estamos a cargo de
las cosas o cuando se nos pide que seamos responsables de
ellas.
Ésa es la principal razón
por las que no deberíamos aprovechar la influencia que nos
dan las circunstancias. Por ello el cumplimiento de logros
pocas veces coincide con la realidad. La gente no tiene
oportunidad de hacer cosas valiosas cuando estas trampas
morales, fallos de conducta y problemas interpersonales la
desvían. Nuestras reacciones, impulsadas por el propio
interés, provocan que nos respeten menos aquellos sobre
quienes queremos influir, que nos honren menos. Y cuando nos
respetan menos, nuestro poder se disipa. En última
instancia, nuestro poder desaparece por completo.
<< Algo que
estábamos reteniendo nos
debilita, hasta que descubrimos que éramos nosotros mismos
>> Robert Frost
Principios de
poder
Al
respecto el citado autor señala que si usted tiene miedo,
elegirá
basándose en lo que quiere evitar. Quienes viven en un mundo
de temor ni siquiera piensan que exista el honor y la
confianza. Si usted se desenvuelve con justicia, escogerá
basándose en lo que desea obtener. Quienes son justos ven
que otros se conducen de modo diferente, pero piensan que
ese mundo es mejor, o no saben cómo entrar en él. Si vive
con honor, para elegir se basa en lo que valora. Sabe que
puede hacer más junto a otras personas que solo, que
mediante la preparación de los demás se logra lo que es
posible, que el mejor modo de obtener influencia sobre ellos
es cederles control. Si otros lo honran, lo que se graba en
ellos es distinto. Cuando opera con el poder basado en
principios, invita a los demás a decir: "Honro y respeto lo
que eres y lo que representas. Por eso, voluntariamente
comprometo mi vida, mis esfuerzos y mis recursos para
asociarme contigo y crear cosas valiosas".
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Desarrollar el honor es un
proceso de toda la vida. No es rápido ni fácil, pero las
gratificaciones que ofrece son inconmensurables. Si usted
quiere ejercer esta clase de poder sobre los que lo rodean,
primero debe ganarse su confianza, respeto y admiración.
Para lograrlo, las personas honorables adquieren diez
principios básicos de poder:
-
Persuasión
-
Paciencia
-
Amabilidad
-
Enseñanza
-
Aceptación
-
Generosidad
-
Conocimientos
-
Disciplina
-
Coherencia
-
Integridad
Es valioso cultivarlos en
nuestras existencias. Aún cuando la fuerza es fácil de
aplicar y lograr acuerdos parezca atractivo, con frecuencia
es mejor y siempre es valioso ganar con honor.
El poder no es un fenómeno
nuevo. Constituye el fundamento del gobierno, la sociología,
psicología, historia, religión y otras disciplinas que
estudian cómo viven y trabajan las personas, influyéndose
entre sí. Puede ser enigmático, porque el poder suele ser
muy complejo; y tentador, porque puede seducirnos. Pero
también es capaz de inspirar, animar y exaltar, porque tiene
facultades de ser utilizado para ayudar a los demás a lograr
cosas maravillosas,.
En el estudio del
poder e influencia, existen tres caminos que no debemos
de dejar de considerar:
El primero es aquel cuyos
lideres no temen las consecuencias de sus actos. Quizá la
persona tiene la capacidad, autoridad o habilidad de
intimidar a los demás, de hacer algo desagradable o incómodo
que afecte a otras personas y no le importa.
El segundo lo
siguen quienes son influyentes con los demás por lo que
puede hacer por ellos, posee la capacidad de hacer algo que
los demás desean y eso es su marca de comportamiento
para ejercer su poder.
La tercera opción, es la
propuesta del Dr. Lee sobre el poder, basada en el respeto,
la confianza y la lealtad, que hemos mencionado en el
presente artículo y que puede cambiar para siempre nuestras
ideas y conducta hacia los demás.
Referencia:
(1) Lee, Blaine: El
principio del poder. Grijalbo Mondadori - Franklin Covey,
edición para España, 2000. 144,
145, 157,
158, 27, 29, 30 p.
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